INTRODUCCIÓN: EL PUNTO DE PARTIDA
En el blog anterior hablamos de las diferencias entre el baloncesto de formación y el profesional. Definíamos el primero como aquel que se desarrolla tanto en los colegios como en los clubs durante la etapa escolar, que trata con personas que están en una de las fases más sensibles del ser humano y cuyo objetivo es el desarrollo integral de los deportistas dentro de un entorno de equipo.
EL AXIOMA
Para mí “los niños y las niñas son lo más importante” es el axioma clave y que define realmente lo que es el baloncesto, y el deporte en general, en edades de formación. El mismo concepto se puede ampliar a los y las adolescentes.
Esto quiere decir que ellos y ellas son el centro de todo y la razón por la que estamos aquí, la razón de ser de nuestra profesión como entrenadores y de la existencia de federaciones y clubs. El baloncesto debe ser siempre de ellos y para ellos.
En consecuencia, todas nuestras estrategias, acciones y decisiones deberán estar encaminadas a cumplir con este postulado.
He de decir que este axioma lo hemos introducido en el club Zentro Basket femenino con resultados diferentes. Por un lado, todo lo pensamos, diseñamos y ejecutamos con ese fin y, en general, ha sido bueno para las niñas, aunque ha habido casos excepcionales en los que no ha sido así y hemos causado perjuicios que nunca debería haber sucedido.
Curiosamente, al decir que “las niñas son lo más importante” muchos padres, de una manera interesada, trataron de sacar beneficios para sus hijas aduciendo que la suya era la más importante. Es evidente que lo explicamos mal y ellos lo entendieron también mal.
Es fácil de comprender que queremos el bien para TODAS y que TODAS son importantes y mucho más cuando estamos hablando de deportes de equipo como el baloncesto.
Personalmente este es un axioma clave e innegociable, una verdad fundamental sobre la que debería construirse todo el ecosistema del deporte de formación.
Hoy en día, esta afirmación rotunda y potente sufre un cambio en la forma verbal teniendo que usar el “deberían ser lo más importante” o “deberían ser el centro todo y la razón por la que estamos aquí”.
Este uso del condicional evidencia que la realidad no es así. Que el tren de nuestro deporte de base no está puesto sobre la vía del deporte de formación. Que este debería ser diferente y poner el foco exclusivamente en nuestros pequeños deportistas.
Es evidente que si este axioma no se aplica estaremos haciendo una actividad deportiva con niños y adolescentes con fines y objetivos diversos, pero puedo afirmar rotundamente que no es baloncesto de formación.
Cuando el deporte responde a las necesidades de las instituciones, entidades deportivas, entrenadores y padres en lugar de hacerlo a las de los más pequeños, el resultado no es formativo y en lugar de hacer deporte de formación estamos haciendo “deformación” del deporte.
DE LA PALABRA A LA ACCIÓN
Afirmar que nuestros pequeños deportistas son lo más importante es fácil. Lo difícil es ser consecuentes y llevarlo a cabo. Si aceptamos este axioma como cierto, la consecuencia es directa y exigente.
Cuando afirmamos anteriormente que todas nuestras estrategias, acciones y decisiones deben estar encaminadas a cumplir con este principio estamos hablando de lo siguiente:
- Que cuando decidimos formar un club de baloncesto nos marquemos unos objetivos formativos (valores y baloncesto) y en consecuencia diseñemos un plan para conseguirlos: un playbook de contenidos, una manera de enseñar eficiente y una planificación adecuada.
- Que cuando formemos un equipo contemos con los niños y niñas que tengan un deseo grande por aprender en lugar de hacerlo por su nivel y por el interés del club y del entrenador de tener un equipo competitivo y ganador. Que establezcamos unos valores que vayan a ser el sello del club y del equipo mientras estén con nosotros y que les acompañará toda su vida cuando sean adultos.
- Que cuando planteemos una competición y su formato, responda realmente a las necesidades de los que van a competir. Jugar una competición de 5×5 con niños muy pequeños es un ejemplo claro de lo que no es bueno para ellos.
- Que cuando planifiquemos una temporada tengamos en cuenta el calendario escolar para no interferir en sus estudios en lugar de hacerlo pensando en la comodidad de los adultos.
- Que cuando nos planteemos la manera de enseñar (método) tengamos en cuenta quién va a aprender: su edad, su nivel de asimilación, el momento madurativo en el que se encuentra, etc. Que tengamos en cuenta el factor psicológico a la hora de enseñar a los adolescentes dando una especial importancia a la motivación sin la cual no hay aprendizaje.
- Que el baloncesto que vayamos a enseñar active la cognición del niño y le enseñe a tomar decisiones inteligentes en lugar de convertir al niño en un “robot” ejecutor de sistemas que responden a la necesidad de control del entrenador.
- Que cuando planifiquemos los entrenamientos de la temporada tengamos en cuenta el número lógico de entrenamientos adecuados a la edad, así como los días de descanso (entrenamientos “invisibles”), además de dejar 1/2 días libres para su actividad académica.
- Que cuando preparemos un entrenamiento, este tenga unos objetivos, esté diseñado para que haya un aprendizaje significativo y esté adaptado a quienes van a aprender y no a lo que le guste o le apetezca al entrenador.
- Que cuando preparemos un partido, este tenga unos objetivos, lo veamos como un test para comprobar que nuestros niños y niñas están mejorando y logremos que todos los integrantes del equipo jueguen. En otras palabras: que el partido esté al servicio de la formación y no de los intereses de los adultos.
- Que hagamos un esfuerzo por coincidir clubs, entrenadores y padres en el objetivo de ayudar a los hijos de estos últimos. Las buenas relaciones con los padres y el trabajo colaborativo y comprometido de todos, ayuda enormemente al desarrollo integral de los más pequeños.
Estos son claros ejemplos de cómo el entorno de los niños y adolescentes pueden actuar en su beneficio.
EL VERDADERO RETO: EL CAMBIO DE MENTALIDAD
En mi opinión este axioma no se da en nuestro amado deporte. Los niños y las niñas no son lo más importante para nosotros. El baloncesto responde más a los intereses de todo el mundo adulto que al de los niños.
Y el problema no es de nadie en especial sino de la cultura profesional que envuelve a todo el baloncesto de formación.
El verdadero reto no vendrá de construir nuevas infraestructuras, reglamentos o teorizar sobre los valores de nuestro deporte sino por el cambio de mentalidad de toda la comunidad deportiva (entrenadores, directivos, árbitros y, crucialmente, las familias) abandonando la obsesión por ganar como único objetivo, y su relación con el éxito del club y la promoción personal del entrenador para centrarnos en un modelo enfocado en el proceso y el desarrollo integral de las personas a través del baloncesto donde la salud física y mental sean fundamentales.
Si no logramos que el bienestar y el desarrollo integral de los menores sea la prioridad absoluta, nada de lo que hagamos tendrá sentido.
¿Esto quiere decir que no es importante enseñar el juego? No. ¿Qué no es importante ganar? No. De lo que se trata es de que el deporte sea una herramienta divertida, al servicio de la formación que ayude a los más pequeños a crecer como personas, independientemente de si llegan a ser profesionales o no.
De esta manera, estamos pensando en todos. Los que tienen talento seguirán emergiendo como hasta ahora incluso con más fuerza, y los que no lleguen deportivamente a nada se habrán divertido y desarrollado como adultos de bien.
EL COSTE DEL FRACASO
¿Qué puede suceder si este axioma falla y los niños y los adolescentes no son lo más importante para nosotros?
Sinceramente, da igual lo que hagamos. Seguiremos teniendo las mejores instalaciones, los clubs más avanzados, los entrenadores más titulados, los mejores árbitro, el baloncesto más exitoso del mundo, pero si no tenemos en cuenta este importante axioma, el fracaso no será deportivo, será humano.
Todo seguirá siendo lo mismo. ¿Por qué cambiar si todo funciona? Es verdad, pero ¿para quién funciona? ¿Funciona para nuestros pequeños deportistas?
Hace mucho tiempo escuché a un personaje importante de nuestro deporte afirmar que “el deporte no sirve para nada si no sirve para algo” Esto me hace pensar ¿Para qué sirve el baloncesto? ¿Para ganar, para que los clubs tengan éxitos y hagan publicidad de ello, para que los entrenadores se promocionen, para que los padres se diviertan? Ahí lo dejo.
Y una reflexión que puede parecer dura pero que es real: si para nosotros no son lo más importante y sus necesidades nos dan igual, lo que realmente estamos haciendo es “utilizar a los niños y adolescentes para nuestro beneficio” personal y económico.
Es mi opinión. ¿Y la vuestra? ¿Creéis que el ecosistema deportivo actual está realmente centrado en los menores?


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