Es el punto de partida de la labor del entrenador de baloncesto.
INTRODUCCIÓN
En la anterior publicación vimos el axioma 2 que para mí define realmente lo que es el baloncesto, y el deporte en general, en edades de formación: “Las niñas, los niños, los y las adolescentes son lo más importante”.
Afirmaba que, “si ellos NO son los importantes del deporte, si no son nuestro centro de atención, si no nos importan, da igual lo que hagamos”.
EL AXIOMA 3
En el caso de que sí nos importen, y queramos ayudarles ¿cómo vamos a hacerlo si no sabemos nada acerca de ellos?
Por eso es imperativo “conocer a quienes vamos a ayudar, formar y entrenar” como paso previo a hablar de baloncesto o del deporte en general.
Tenemos que conocerlos humana y deportivamente, y precisamente en ese orden.
No podéis imaginar la cantidad de veces, en mis muchos años de experiencia, en que he visto a compañeros entrenadores en edades de formación comenzar a preparar la siguiente temporada sin saber nada de los niños que iban a entrenar. Evidentemente lo deportivo, y sus propios gustos e intereses, primaban sobre los de las personas a las que iba a enseñar.
Tenían un gran interés en jugar de una determinada manera que les gustaba, de defender con la última defensa que habían aprendido y atacar con aquellos ataques que habían visto que hacían equipos profesionales y que habían quedado campeones.
Evidentemente tengo que afirmar con rotundidad que esto es un grave error. He de decir que a nivel profesional se estudia mucho el material humano y deportivo que se dispone porque de ello depende el éxito de la temporada. Si esto sucede en el mundo “pro” y es importante para este, cómo puede no serlo en el mundo de la formación donde tratamos con niños y niñas que están en pleno desarrollo hacia la adultez.
NIÑEZ Y ADOLESCENCIA
Desde el punto de vista deportivo, los que participamos en el deporte de formación, estamos desarrollando nuestra labor en una franja de años amplia que puede comenzar a los 8 años y finalizar a los 18, cuando son juniors de 2º año.
Desde el punto de vista personal y humano, toda nuestra labor se desarrolla con niños y adolescentes. Es decir, con personas que están inmersas en un proceso evolutivo que debemos conocer y respetar.
Analicémoslo.
Las etapas de la niñez y la adolescencia que vamos a ver están definidas en unos rangos de edad que obedecen a medias estadísticas establecidas tras estudios de investigación, pero lógicamente, no recogen la realidad evolutiva de todos los niños. Cada uno de ellos va a vivir un proceso de desarrollo propio y diferente al resto, que tendrá como resultado un ser único.
La niñez, entre los 6 y los 12 años es una etapa relativamente tranquila en la que el niño se abre al mundo y donde el entrenador se convierte en una nueva figura de autoridad que impone normas distintas a las de los padres.
- Momento propicio para aprender. Lo hace por observación e imitación. De ahí nuestra responsabilidad como referentes éticos y morales.
- Razona sólo sobre lo que ve y toca.
- El juego es la manera natural cómo aprende.
- La capacidad de asimilación es dispar lo que hace que los ritmos de aprendizaje sean desiguales.
- Al final de esta etapa se sitúa la «edad de oro del aprendizaje motor«.
- El sistema cardiovascular, respiratorio y musculoesquelético están en desarrollo.
La adolescencia, entre los 13 y los 18 años es una etapa de cambio a todos los niveles donde el cerebro va a sufrir una importante reestructuración. La pubertad trae consigo cambios físicos y estos a su vez van a generar otros psicológicos, intelectuales, emocionales, sociales y morales que pueden tener tanta o más repercusión que los primeros.
- Razonamiento abstracto. Establece hipótesis, analiza causas y busca múltiples soluciones a un problema.
- La búsqueda de autonomía: El joven necesita diferenciarse de los adultos y cuestionar la autoridad. En este proceso, el grupo de iguales se convierte en su referente principal. Sentirse aceptado por sus amigos es vital para su autoestima.
- Se producen profundas revisiones del autoconcepto y la autoestima.
- Está en desarrollo su sistema de valores.
En definitiva, estamos realizando una actividad deportiva con personas que se encuentran en una de las fases más sensibles del ser humano en la que está en formación, y en juego, su desarrollo en todos los sentidos, tanto físico como psíquico, teniendo este último mayor repercusión que el primero.
DEPORTE CON NIÑOS Y ADOLESCENTES
La pregunta clave es ¿Cómo afecta todo lo visto anteriormente al deporte?
Para empezar, vamos a ver niños y adolescentes de la misma edad cronológica tienen diferente estatura, peso, proporcionalidad de sus brazos y piernas, musculatura, etc. Esto nos lleva a la diferenciación entre edad cronológica y biológica. La cronológica es la edad real desde su nacimiento mientras que la biológica es el grado de crecimiento y desarrollo madurativo alcanzado a una determinada edad cronológica.
¿Cómo afecta a los niños?
- Es el momento ideal para aprender, aunque los ritmos aprendizaje sean dispares, por lo que tenemos que tener mucha paciencia. La manera como les enseñemos adquiere una gran importancia.
- Los niños aprenden cuando se divierten. Los entrenamientos dinámicos, divertidos y variados les atraen y sienten ganas de volver otro día para repetir su experiencia. Los entrenamientos aburridos, con largas filas y poca participación los alejan del deporte.
- El juego es su hábitat natural donde se lo pasa bien. Enseñarle mediante ejercicios y entrenarle como si fuera un adulto perjudica su aprendizaje.
- El aprendizaje por imitación es potente. Esto obliga al entrenador a demostrar correctamente lo que se enseña y si no se es capaz, recurrir a un niño que lo haga o a una visión previa de un vídeo.
- La táctica a utilizar debe ser muy básica y sencilla ya que su cerebro no entiende de conceptos abstractos. Por poner un ejemplo, hablarle de “espacios” en ataque no es fácilmente entendible para ellos quienes tienden a ir donde está el balón.
- Es el momento para enseñarle muchas habilidades técnicas y movimientos y a jugar en múltiples posiciones.
- Tiene limitaciones físicas. Debemos tener cuidado con los ejercicios físicos de intensidad alta ya que el sistema cardiovascular se encuentra en plena evolución. Necesita mayor tiempo de recuperación que un adulto ya que su sistema respiratorio está en desarrollo. Evitar las sesiones de larga duración y huir del exceso de entrenamiento ya que su sistema musculoesquelético está en un proceso de crecimiento. Por esta razón, es más propenso que el adulto a las lesiones.
¿Cómo afecta a los adolescentes?
- La motivación adquiere una importancia vital en estas edades. Si se siente motivado, aprende, mejora y se divierte. Lo contrario le lleva al desinterés y finalmente al abandono.
- Su pensamiento abstracto permite al entrenador introducir conceptos tácticos mucho más complejos.
- Al aumentar su capacidad intelectual también lo hará su capacidad para tomar decisiones. El entrenador deberá enseñar el deporte de manera que el adolescente desarrolle su capacidad para pensar y razonar de manera que pueda comprenderlo en toda su extensión.
- Los cambios físicos que se producen pueden afectar a su equilibrio, coordinación, velocidad y a sus hábitos posturales llegando a parecer torpe e incluso desgarbado. Esto desencadenará un bajo rendimiento, momentáneo, especialmente mientras se produce el pico de mayor crecimiento.
- El adolescente está preparado para incorporar nuevos conocimientos que se adapten a sus necesidades y que le ayuden a mejorar y progresar en el deporte.
Necesita disciplina, normas y límites en un momento en que tienden a todo lo contrario.
DEPORTE CON NIÑAS Y CHICAS ADOLESCENTES
Es importante prestar atención al mundo femenino porque tiene un “ADN deportivo y emocional” especial.
- En general, las niñas entran en la pubertad dos años antes que los niños, de media. Por esa razón nos encontramos con niñas física y psicológicamente más “maduras” que los niños de su edad e incluso pueden competir con ellos a todos los niveles. Evidentemente, con el paso del tiempo esto ya no será así.
- La menstruación afecta en la actividad deportiva (mente y cuerpo). Saber de este tema puede ayudarnos a ayudarles.
- La intimidad es un bien muy preciado.
- Las relaciones con el grupo de iguales adquieren una gran importancia convirtiéndose en el referente más importante. Para ellas la integración en el grupo de amigas es esencial en el desarrollo de las aptitudes sociales.
- Son muy sensibles a la aprobación, aceptación o rechazo de los demás. El desarrollo físico va a tener una gran repercusión en el adolescente, debido a la importancia que le confiere al aspecto corporal.
- Son más sensibles a las emociones y a las opiniones de los demás, especialmente de sus compañeras, siendo en general muy vulnerables, con poca resistencia a la frustración y a los problemas.
- Son muy sensibles a los gritos. Estos les bloquean. En consecuencia, el aprendizaje se interrumpe e incluso se produce la desconexión total pudiendo llegar a derrumbarse, a sentirse intimidada, a llorar, a desmotivarse e incluso a perder la confianza en su formador. El problema real no es el propio grito. Es lo que comunicamos con este, la manera de hacerlo y el momento de realizarlo.
- Verán como algunas se desarrollarán antes aparentando ser adultas mientras otras lo harán más tarde pareciendo niñas. Para las primeras estos cambios supondrán una ventaja viendo favorecida su autoestima. Para las segundas pueden ser un problema y afectarles negativamente.
- Recuperan peor que los chicos. Necesitan más tiempo de recuperación entre esfuerzos.
- Tendencia natural a la lesión de rodilla (LCA) por razones anatómicas, musculares y hormonales.
- Por mi experiencia en ambos baloncestos, masculino y femenino, tengo la teoría de que las niñas “para jugar y rendir bien, necesitan sentirse bien” mientras los chicos “si juegan bien, se sienten bien”.
LA MOTIVACIÓN: EL FACTOR OLVIDADO
Es este uno de los aspectos del niño y del adolescente más olvidado o menos tenido en cuenta por todo su entorno adulto. Cualquier objetivo que se quiera conseguir sin motivación está abocado al fracaso.
Puede definirse como “la causa o la razón que mueve a hacer algo” y es el factor principal del aprendizaje. Todo aquel que quiera enseñar tendrá que identificar qué es aquello que le motiva para luego establecer la mejor manera para que aprenda.
En general, ¿Qué motiva a un niño o a un adolescente?
- Por mi experiencia, la diversión es la motivación más importante. Cuando un niño se divierte cada día con lo que hace, suele acabar la actividad pensando lo corta que ha sido, sintiendo ganas de volver otro día para repetir su experiencia. Al contrario, si no se lo pasa bien y se aburre, puede llegar a su casa pensando que está perdiendo el tiempo y que no le compensa el esfuerzo que realiza.
- Cuando el entrenador genera el entorno idóneo para aprender: un ambiente sano, afectivo, entretenido, positivo donde la educación y el respeto sean la base de todo. También he insistido en que tanto el entrenamiento como la competición deben ser momentos para pasárselo bien.
- Cuando percibe que cada día es más hábil.
- Cuando se siente competente para superar los retos que el juego le propone.
¿Qué mata su motivación?
- Un enfoque excesivo en el rendimiento con gritos, voces y faltas de respeto.
- Recibir reproches constantes por cometer errores.
- Sentir un trato desigual por no ser uno de los «importantes del equipo”.
CONCLUSIÓN
Los niños y adolescentes que entrenamos se encuentran en un momento muy “vulnerable” donde dependen enormemente de un entorno adulto responsable y preparado. Este entorno adulto lo forman el club, los entrenadores y los padres.
Los entrenadores deben ser conscientes de que no están entrenando a profesionales adultos sino a niños y adolescentes que se encuentran en un momento sensible y vulnerable de sus vidas, pasando por un complejo proceso madurativo, por lo que necesitan comprensión y ayuda.
Con este conocimiento ¿no podemos ayudarles más? ¿no podemos entenderles mejor? ¿no podemos adaptar los contenidos que les queremos enseñar a sus capacidades reales para aprender? ¿no podemos usar el método adecuado para enseñar de una manera más efectiva?
¿Cuál es vuestra opinión?





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